En Panamá, el taekwondo consolida un proceso fortalecido por los Juegos Nacionales Juveniles

Última actualización: jueves, abril 23 de 2026
María Antonia Gómez se quedó con la medalla de plata en los 63kg de taekwondo.

Este deporte aportó una medalla de plata, gracias a la presentación de María Antonia Gómez, en los 63kg. 

Autoría: Jesús Miguel de la Hoz, Prensa Ministerio del Deporte

Ciudad de Panamá, 23 de abril de 2026. En el tatami, donde cada combate es una prueba de carácter, María Antonia Gómez entendió que perder una final también puede ser una forma de avanzar.

La colombiana alcanzó la final de los 63 kilogramos de taekwondo en los Juegos Suramericanos de la Juventud, en Ciudad de Panamá. No se quedó con el oro, pero sí con la convicción de que va por el camino correcto. “Nadie quiere quedar segundo, pero es mi primera vez internacional, estoy feliz con el resultado. Hay que seguir entrenando, apretar más fuerte y seguir dándolo todo”, resume con una madurez que contrasta con su edad.

Su historia con esta disciplina comenzó a los cinco años, impulsada por sus padres. Primero fue el poomsae, la base técnica; luego, el combate. En 2022 dio un giro definitivo al iniciar proceso con la Selección Antioquia bajo la guía del maestro Walter Saldarriaga. Desde entonces, su crecimiento ha sido constante, respaldado por competencias nacionales y un entrenamiento cada vez más riguroso.

El punto de inflexión llegó en los Juegos Nacionales Juveniles, en el Eje Cafetero, donde obtuvo la medalla de bronce. Más allá del resultado, encontró algo más valioso: perspectiva. “Me dio un panorama de país en cuanto a este deporte y me enfocó”, recuerda. Ese escenario le permitió entender su nivel frente a las mejores del país y asumir el entrenamiento con mayor disciplina.

Ahí radica la importancia de estos Juegos: son el termómetro real del talento juvenil. Le permite a los atletas medirse, reconocerse y, sobre todo, motivarse. Y terminó siendo un impulso que transformó la ilusión en compromiso.

Hace apenas un mes ganó el clasificatorio que la llevó a Panamá. Hoy, tras su primera final internacional, su ambición es clara: seguir creciendo, buscar títulos suramericanos y representar a Colombia en lo más alto.

No se llevó el oro, pero sí algo más valioso: la certeza de que el proceso avanza. Y en el deporte, eso también es una victoria.

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