Una nueva generación entra en escena para contribuir a la consolidación del futuro del deporte sordolímpico en Colombia

Última actualización: viernes, agosto 21 de 2026
La delegación nacional está compuesta por 13 sordos atletas de cuatro deportes.
Autoría: Jesús Miguel de la Hoz, prensa Ministerio del Deporte

Bogotá, D.C., agosto 20 de 2026. Por primera vez en su historia, Colombia participará en los Juegos Panamericanos de la Juventud Sorda, del 21 al 27 de agosto, un escenario que representa la oportunidad de medir el presente y, sobre todo, comenzar a construir el futuro del deporte sordo del país.

La delegación nacional estará integrada por 13 deportistas que competirán en atletismo, natación, tenis de mesa y ajedrez. Detrás de cada nombre hay un proceso de búsqueda, seguimiento y preparación liderado por la Federación Colombiana de Deportes para Sordos (FECOLDES), con el acompañamiento del Ministerio del Deporte.

La apuesta tiene un propósito claro: garantizar el recambio generacional y evitar que los resultados del sector sordolímpico dependan de la aparición aislada de nuevos talentos. La meta es identificarlos desde temprana edad, acompañar su desarrollo y proyectarlos hacia los grandes escenarios internacionales.

Para Juan David Esquivel, director deportivo de FECOLDES, la participación en Guayaquil es parte de una mirada de largo alcance. En atletismo, por ejemplo, estarán Thalyana Tarapués, quien con apenas 18 años ya cuenta con experiencia en los Juegos Sordolímpicos de Tokio 2025; Dilan Castillo, de 15 años, una de las nuevas promesas de la velocidad, y María Isabel Hernández, quien comienza un proceso de formación con la mirada puesta en convertirse, a futuro, en relevo de figuras consolidadas como Daniela Colmenares.

El mismo trabajo se ha desarrollado en las demás disciplinas. En natación, el seguimiento a los resultados y al desempeño de los jóvenes permitió seleccionar a deportistas con capacidad para competir en diferentes estilos y pruebas. En tenis de mesa, un chequeo realizado en Manizales abrió incluso la puerta a nuevos talentos, como Ariel Ramírez, un joven de Cundinamarca que no estaba inicialmente en el radar de la federación y que, gracias a su rendimiento, se ganó un lugar en el seleccionado nacional.

El ajedrez también representa una apuesta hacia el futuro. Daniela Maldonado y Ximena Correa harán parte de este proceso que busca fortalecer el llamado deporte ciencia desde las categorías juveniles y darle continuidad a una disciplina que empieza a abrirse espacio en la ruta competitiva del sector hacia los juegos de invierno.

Desde el Ministerio del Deporte, este crecimiento cuenta con un respaldo irrestricto. Para 2026, la entidad destinó $1.000 millones, recursos que hacen parte del acompañamiento a la preparación y participación de los deportistas en eventos nacionales e internacionales, con la mirada puesta en los ciclos sordolímpicos de verano e invierno. 

Verónica Sánchez, coordinadora de Deporte Paralímpicodel ministerio, destacó que el objetivo es ayudar a seguir fortaleciendo, reconociendo sus particularidades y su crecimiento en disciplinas como natación, tenis de mesa, ajedrez, fútbol sala y atletismo. El propósito es consolidar procesos cada vez más sólidos y brindar a sus deportistas condiciones que les permitan proyectarse y competir al más alto nivel.

En Guayaquil estarán Ana María Barrantes, César Augusto Gómez, Linda Sofía Guerao y Jonathan Stiven Zambrano, en natación; Ariel Ramírez, Oliver Abner Ariza, Isabella López y Erika López, en tenis de mesa; Daniel Maldonado y Ximena Correa, en ajedrez, además de Thalyana Tarapués, Dilan Castillo y María Isabel Hernández, en atletismo.

Ellos representan la primera generación colombiana en unos Juegos Panamericanos de la Juventud Sorda. Pero su participación también deja un mensaje más amplio: el futuro del deporte sordo no se está esperando, se está buscando, formando y acompañando desde la base, con la convicción de que el recambio generacional no ocurre por casualidad, sino cuando existen procesos capaces de descubrir el talento y darle un camino para crecer.

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