Del aprendizaje en Juegos Intercolegiados al oro en Panamá: Angello Bueno confirma su proceso
Ciudad de Panamá, 24 de abril de 2026. En el silencio previo al levantamiento, cuando la barra aún descansa y todo parece suspendido por un segundo, Angello Bueno Bent ya ganó una batalla que no se mide en kilos. La suya empezó lejos de los escenarios internacionales, a dos cuadras de su casa, en Villavicencio, en plena cuarentena. Cuando el mundo se detenía y él apenas comenzaba a moverse hacia su destino.
La escena era simple, pero decisiva. Afuera, en la calle, entrenaba Ubaldina Valoyes, quien con el tiempo se convertiría en su guía y referente. “Es como mi segunda mamá”, dice, recordando esos días en los que, entre juegos y curiosidad, empezó a mirar las pesas con otros ojos. “La veíamos entrenando y ahí me comenzó a gustar este deporte”, cuenta. Así, de manera natural, nació una pasión que pronto encontraría rumbo.
Desde el inicio, entendió que el talento debía acompañarse de determinación. Su frase no es un lema vacío, es una forma de vivir: “Todo lo que me propongo lo puedo lograr y lo puedo cumplir”. Esa convicción lo llevó a dar el siguiente paso, a medirse, a competir, a creer en sí mismo.
El primer gran impulso llegó en los Juegos Intercolegiados, ese escenario donde se forjan los futuros protagonistas del deporte colombiano. Allí confirmó que su camino tenía proyección. “Me abrieron la oportunidad de competir con varias personas de Colombia”, recuerda. Fue el punto de partida de un proceso sólido, el espacio donde su nombre empezó a ganar peso.
Con disciplina y enfoque, el sueño comenzó a tomar forma. Hace apenas dos años, representar al país era una meta que parecía lejana. Hoy, es una realidad que lleva con orgullo en cada competencia. “Esto es un sueño hecho realidad”, afirma, con la emoción intacta de quien ha trabajado para llegar hasta aquí.
La consagración llegó en los Juegos Suramericanos de la Juventud, donde alcanzó la medalla de oro y confirmó su crecimiento. Más que un triunfo, fue la consolidación de un proceso construido con disciplina, constancia y fe en sus capacidades.
Y hay un detalle que resume el significado de todo: “Es un orgullo representar a Colombia… tener acá, en la trusa, que diga Colombia, es algo maravilloso”. En esa frase se condensa su historia: el barrio, la entrenadora, los primeros pasos, el presente brillante y el anhelo de querer dejando el nombre de Colombia en lo más alto.
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