¡En Valledupar se bajó el telón de unos Juegos Parasuramericanos que ya son leyenda!
Valledupar, 15 de julio de 2026. La leyenda no se detiene, dictaba el slogan de los II Juegos Parasuramericanos que se realizaron en Valledupar. Y tenía razón. Porque una leyenda no termina cuando se apaga el pebetero. Sigue viva en las historias que cada atleta se lleva a casa, en los abrazos de despedida y en esos aplausos que parecen interminables.
Así fue la última noche de un evento que, durante 11 días, llenaron de deporte, emoción y esperanza a la capital del Cesar. La ceremonia de clausura no se sintió como un adiós. Más bien fue la oportunidad para recordar todo lo que pasó desde que se encendió la llama.
La historia de la noche se contó en dos momentos. La sequía habló de los días difíciles, de las veces en las que toca esperar y seguir creyendo. Después llegó El florecimiento. El escenario se llenó de música, baile y color. Los artistas hicieron que la fiesta creciera poco a poco, como si en cada canción y en cada paso de baile celebraran el mismo mensaje que dejaron los deportistas durante estos días: siempre vale la pena seguir adelante.
Las 11 delegaciones salieron al escenario, esta vez sin la tensión de la competencia. Ya no importaban los cronómetros ni los resultados. Solo había sonrisas, abrazos, fotografías y banderas que se agitaban por última vez. Detrás caminaron los voluntarios, quienes durante todos estos días estuvieron pendientes de cada detalle y terminaron recibiendo un aplauso tan grande como merecido.
La competencia también dejó cifras para recordar. Brasil se quedó con el primer lugar del medallero, al sumar 248 preseas: 110 de oro, 86 de plata y 52 de bronce. Colombia terminó segunda con una actuación impecable: 198 medallas, repartidas en 75 oros, 58 platas y 65 bronces.
Detrás de esos resultados hubo un esfuerzo que comenzó mucho antes del primer día de competencia. El Ministerio del Deporte destinó cerca de 20 mil millones de pesos para hacer realidad el certamen y recibir en Valledupar a las delegaciones que hicieron parte de esta fiesta continental.
La emoción volvió a sentirse cuando Julio César Ávila, presidente del Comité Paralímpico de las Américas, tomó la palabra. Agradeció al Ministerio del Deporte y al Gobierno Nacional por hacer posible unos Juegos que demostraron el crecimiento del deporte paralímpico en la región y el compromiso de Colombia con este movimiento.
Al final, las luces se apagaron, pero nadie parecía tener prisa por irse. Quedaban los últimos abrazos, las fotografías para el recuerdo y la sensación de haber vivido algo que difícilmente se repetirá de la misma manera.
Porque las medallas viajarán a distintos países y los escenarios volverán a su rutina. Pero lo que pasó en Valledupar seguirá acompañando a quienes hicieron parte de estos Juegos.
Entonces quedó claro que el slogan no era solo una frase. La leyenda no se detiene.
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