De la mesa familiar al oro del Pacífico
Para Luz Alba Ortiz, el dominó empezó en casa, entre las partidas de sus primos y tíos. Era la única mujer en medio de aquellas reuniones donde jugar era parte de la cotidianidad. Así aprendió, observando y jugando, hasta convertirse en medallista de oro para el Valle del Cauca en los X Juegos Deportivos del Litoral Pacífico.
Hoy, esas partidas familiares tienen otro significado. “El orgullo más es llevar la medalla de oro para el Valle y Buenaventura”, cuenta Luz Alba, quien encontró en esta competencia una oportunidad para representar a su tierra y compartir una tradición con jugadores de otros territorios.
En el dominó, ganar también es cuestión de paciencia y estrategia. Una de las estrategias es apretar: insistir en determinados números para limitar las opciones del contrincante y descubrir qué fichas puede tener. Una decisión que exige leer el juego, anticiparse y, a veces, arriesgarse.
Pero el dominó no se trata solo de ganar. Cuando se pregunta qué significa para el Pacífico, la respuesta es contundente: “El dominó para el Pacífico, si está hablando una sola palabra, es unidad”.
Y quizás ahí está lo más bonito de esta tradición: en las mesas que reúnen a familias y amigos, en lo que se aprende mirando jugar a otros y en la posibilidad de encontrarse con quienes comparten las mismas costumbres. En Tumaco, Luz Alba se lleva el oro, pero también celebra una historia que comenzó mucho antes de esta competencia: alrededor de una mesa, entre sus primos y tíos, aprendiendo a jugar.
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